Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs)
La creación y la puesta en práctica del Convenio de Estocolmo representa un avance en la lucha global contra la contaminación del planeta y plantea retos y oportunidades para todas las organizaciones que promueven y trabajan en la protección de la salud, el medio ambiente y en la búsqueda de alternativas al uso de plaguicidas químicos. Plantea retos de cambio de actitud sobre algunas actividades cotidianas que consideramos comunes pero que contribuyen a deteriorar el ambiente y la salud de las poblaciones.
Guatemala suscribió el Convenio de Estocolmo el 29 de enero de 2002, se impulsó por medio de la Unidad de Coordinación para el Manejo Ambientalmente Racional de Productos Químicos y Desechos Peligrosos, bajo la estructura del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), creada en abril de 2007 por Acuerdo Ministerial No. 240-2007.
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